¿Qué es la Alimentación Consciente?

Es el arte de consumir los alimentos en estado de plena consciencia, con atención plena en las texturas, aromas, sabores de nuestra comida y como ellos impactan en el organismo, que sensaciones nos despiertan a nivel físico, a nivel emocional y espiritual.

También es ser consciente del impacto para el planeta que tienen los ingredientes de nuestra comida, de la economía que estamos sosteniendo con nuestro consumo y de si esos alimentos están en coherencia con lo que pensamos, hacemos y decimos.

El ritmo de vida de hoy en día es frenético. Vamos a toda prisa y muchas veces ni siquiera sabemos por qué, o a veces pasa que nos detenemos de repente pensando “¿pero que venía a hacer a la sala?”, por ejemplo. O cuántas veces hemos llegado a casa y ni siquiera nos hemos dado cuenta a quien cruzamos en la calle, o si vamos en coche tomamos un camino por inercia, por costumbre y ni siquiera sabemos luego como llegamos. Vamos en piloto automático.

Lo mismo sucede con la alimentación. Comemos sin saber lo que comemos, o de dónde vienen nuestros alimentos o que proceso hizo falta para que lleguen al plato. Y luego no masticamos, tragamos. No nos nutrimos, consumimos.

Comemos de pie y con prisas, por el trabajo, por pereza, porque estamos solos, porque pensamos que no es importante. Sentimos hambre y actuamos en impulso para saciarlo.

Practicar la alimentación consciente no es una moda, es una práctica ancestral. Los budistas realizan una meditación durante las comidas, simplemente prestando atención a cada bocado, observando primero y comiendo después.

Comer mirando la tele, o el móvil o delante del ordenador, convierte el acto de nutrirnos en algo mecánico, automático. Si estamos conscientes, nos daremos cuenta de la importancia de la masticación, de que es el paso fundamental para la digestión, porque el proceso digestivo empieza en la boca, con la salivación.

La masticación consciente no solo ayuda a nuestro estómago (que no tiene dientes), sino que también nos ayuda a mantener el peso, cuanto más tiempo masticamos es más probable que consumamos menos cantidad de comida, ya que la sensación de saciedad tarda en llegar entre 15 y 20 minutos.

Cuando tenemos poco tiempo para nuestra comida, es mejor evitar los ambientes ruidosos. En Nueva York me llamó la atención la cantidad de gente en plazas y parques, sentados en los bancos tomando el almuerzo. No estaban en los bares. Estaban solos, como mucho vi a dos o tres personas sentadas juntas.

Si es inevitable el ambiente ruidoso, se puede encontrar la tranquilidad interior respirando conscientemente y llevando la atención a la comida.

Y por sobre todas las cosas, siempre, siempre, siempre, agradecer los alimentos recibidos, agradecer la abundancia, agradecer a quien los prepara, aunque sea que comamos en el bar de la esquina, tener un pensamiento de gratitud hacia quien está en la cocina preparando la comida. Porque la comida es amor. Namasté ❤️

 

Fuente: Sonia Perel, Licenciada en Filosofía de la Universidad de California (Berkeley) UCB, y Master en Psicología Oriental-Occidental del California Institute of Integral Studies. http://www.revistasaludalternativa.

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