Galettes o crêpes veganas de trigo sarraceno 🌱

El trigo sarraceno o alforfón botánicamente no es un cereal, pero se lo considera como tal ya que tiene las mismas propiedades. Es un alimento básico de los países fríos, ideal para el invierno por su gran capacidad energética y calórica que alivia el cansancio. Además es apto para personas celíacas porque no contiene gluten.

El grano hervido se consume en Rusia y Ucrania. En otras zonas, se utiliza su harina para hacer farinetes (gachas) en Cataluña, galettes (crêpes de sarrasin) en Bretaña, en el norte de Italia le llaman polenta taragna y en Japón se utiliza para hacer un tipo de fideos llamados soba. También sirve para hacer galletas.

En Asia es muy apreciado por su valor nutricional y en Japón el precio del trigo sarraceno es superior al de otros cereales y nunca fue alimento para animales como sucedió en Europa, en la antigüedad.

El grano contiene entre un 10% y un 13% de proteínas, aminoácidos esenciales, vitaminas del grupo B, hierro, ácidos oleico, linoleico por lo que se lo recomienda mucho en casos de anemia, de colesterol alto y también  bueno para riñones, vejiga, bazo, corazón y sistema circulatorio, es antiinflamatorio, bueno para hipertensión y para sacar líquidos del cuerpo (edemas, retención).
Esta receta la aprendí en uno de los talleres de cocina de la Cooperativa La Ortiga, es fácil de preparar y es una buena opción para desayunos, brunch o meriendas.

Ingredientes para preparar gallettes o crêpes:

  • 350 g de harina de trigo sarraceno
  • 175 g de agua
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas soperas de brandy (Opcional. Leer bien la etiqueta para asegurarse que sea apto para vegano)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Cúrcuma, canela o vainilla, a gusto.

Los ingredientes son orientativos, lo importante es que la masa quede suave para poder extenderla bien y que se despegue fácilmente. Todo esto dependerá del fuego y del utensilio que se vaya a usar para cocerlas.
Preparación:
Se mezclan todos los ingredientes con cuidado hasta que no quede ningún grumo. Lo ideal es dejar la masa reposar de un día para el otro.
Se unta la sartén, o crepera que se vaya a utilizar, con aceite de oliva (se puede usar un trapo de algodón o papel de cocina) y se calienta bien. Una vez bien caliente y con el aceite bien repartido, se agrega una buena cucharada de la masa, moviendo la sartén o crepera para que la masa se extienda bien por toda la superficie. Hay que hacer este movimiento con fuerza y energía porque la masa cuaja rápidamente. También se puede utilizar una espátula para crêpes para extender bien la masa. Se cocina de un lado y del otro. La masa debe quedar fina para resaltar su sabor y el de relleno que elijamos para acompañar.
Se pueden combinar con rellenos salados: aguacate triturado con limón, cúrcuma, pimienta y sal y añadirle zanahoria y calabaza rallada fresca. Si se prefiere un relleno dulce, se puede preparar uno con manzanas hervidas con canela, clavo y jengibre (opcional) y un toque de sal. Agregando pasas de uva también queda delicioso.
Además estas crêpes se pueden acompañar con humus de garbanzos, paté de almendras, paté de aceitunas con calabaza salteada, paté de remolacha con jengibre y semillas de chía, etc., etc.